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Rumbo al silencio PDF   E-mail
Lunes, 22 de Marzo de 2010 22:33

Nuestros medios de comunicación hoy nos llevan de forma inmediata a distintas esferas de realidad, donde lo ficticio llena tremendos espacios de la cotidianidad, y aunque los héroes cambiaron y nos dimos cuenta de su irrealidad –no sé si el Chapulín colorado sigue vigente, aunque su llamado se escucha más fuerte que nunca “y ahora ¿Quién podrá defenderme?”- quizá no nos sorprendería que surgiera entre nosotros un Mr. Neville de “Soy Leyenda” en una ciudad destruida por causa del propio hombre

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¿Qué haría Lutero? Pensando la era digital como un reformador PDF   E-mail
Miércoles, 24 de Febrero de 2010 17:53

Imagine que está a mediados de los 1500 –70 años después que Gutenberg usará por primera vez su imprenta de tipo movibles para imprimir la Biblia. Más de 1.000 imprentas se han abierto en Europa. Martín Lutero ha traducido La Biblia al alemán y está desafiando a las autoridades de la Iglesia Católica con la salvación por gracia. La cultura occidental está en un punto de inflexión. Lutero y otros reformadores ven el poder de la nueva tecnología de los medios impresos, y se organizan para sacar provecho de ella. Podríamos seguir contando el resto de la historia; sin embargo la historia tiene el hábito de reinventarse.

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Malas leyes del gobierno causan males sociales PDF   E-mail
Jueves, 11 de Febrero de 2010 18:26

El recientemente publicado libro “Las malas leyes”, de Alberto Mansueti, versa sobre las leyes malas, que de acuerdo al autor, son causa de la pobreza y la violencia, la inseguridad y la injusticia, la corrupción y la impunidad.

En su libro Mansueti, reconoce que “los cristianos tenemos una llamada a la acción política, pero no para involucrarnos en un sistema inmoral y anti bíblico y así avalarlo, sino para cambiarlo. La religión cristiana no ha sido ni es enemiga de la libertad, ni de la razón, aunque sí algunas de sus deformaciones históricas. Por tanto  las libertades individuales y económicas no son inconciliables con las normas y valores de la Biblia.”

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¿Pastores o políticos? ¡Nunca ambos! PDF   E-mail
Viernes, 04 de Diciembre de 2009 20:47

Llama profundamente la atención y preocupa como se han conducido públicamente algunos líderes y grupos de la iglesia evangélica chilena, frente a la agenda eleccionaria de estos días. Nuestro país, una vez más, ha sido testigo del triste espectáculo que ellos han ofrecido a la nación, llamando a votar nulo o declarando abiertamente su opción política, a través de los diferentes medios de comunicación. Algunos incluso, literalmente flanqueando a los candidatos en competencia.

Como parte del cuerpo de Cristo y, quizás, interpretando el sentir de muchos hermanos, quisiera manifestar mi profundo dolor y desagrado por lo que está sucediendo. Estimo que escenas de este tipo, refuerzan en el imaginario colectivo de los chilenos la carencia formativa por la cual hemos sido estigmatizados los evangélicos a lo largo de la historia. Dejan en evidencia la falta de sabiduría y manejo con otras esferas de la sociedad. Restan credibilidad al Evangelio de nuestro Señor Jesucristo y más aún, dañan la confianza y unidad del cuerpo de Cristo. Puedo asegurarle, además, que desaciertos de esta índole se pagan caros. Recuerde que la lógica de la política es absolutamente distinta a la eclesiástica.

En este sentido, creo conveniente hacer un llamado a mis consiervos. En primer lugar, a evitar inmiscuirse en temas que evidentemente desconocen y no corresponden a su tarea pastoral; segundo, que en situaciones como estas, donde se manifiesta un conflicto de intereses, consideren dejar el pastorado y se dediquen a la actividad política como tal; tercero, que no comprometan los votos de los seguidores de Jesucristo, votos que no les pertenecen.

¡Embajadores del Maestro, de vuelta a sus labores! La iglesia de Cristo reclama su consagración y coherencia absoluta con vuestra vocación. ¿No les conmueve acaso la triste realidad de una la sociedad chilena cada día más lejos de Dios, y escéptica de una iglesia que gira sin rumbo ni sentido?

Christian Maureira

Director

Comunidad de Pensamiento y Aacción Cristiana

 

 
Consolando al que sufre PDF   E-mail
Martes, 13 de Octubre de 2009 15:17

Qué difícil resulta muchas veces ayudar al que sufre, sobre todo si su dolor es muy grande. Este dolor nos afecta y nos cohibe, nos puede inmovilizar y hasta enfermar a nosotros mismos. Esto fue lo que les pasó a los amigos de Job . Frente al dolor de su amigo no les quedó más que callar.

11Y tres amigos de Job, Elifaz temanita, Bildad suhita, y Zofar naamatita, luego que oyeron todo este mal que le había sobrevenido, vinieron cada uno de su lugar; porque habían convenido en venir juntos para condolerse de él y para consolarle. 12Los cuales, alzando los ojos desde lejos, no lo conocieron, y lloraron a gritos; y cada uno de ellos rasgó su manto, y los tres esparcieron polvo sobre sus cabezas hacia el cielo. 13Así se sentaron con él en tierra por siete días y siete noches, y ninguno le hablaba palabra, porque veían que su dolor era muy grande.” Job 2

En el acto de ser un agente de salud y ponerse en el rol del que ayuda, se encaran una serie de problemas que deben ser resueltos de alguna manera: para ello se debe enfrentar al ser humano que sufre con conocimientos científicos, buscando la excelencia técnica en el desempeño, sin embargo, esto no es suficiente, ya que el objeto de cualquier acción es un ser humano hecho a la imagen y semejanza de Dios, que posee dignidad, que tiene aspiraciones, sueños, frustraciones, etc. Por tanto a cualquier conocimiento técnico debe agregársele el arte de la buena comunicación. Se ha estudiado que los agentes de salud suelen defenderse del dolor que les ocasiona el sufrimiento del otro, racionalizando sus emociones, y envolviéndose con una coraza de actitud técnica.

Como en ninguna otra actividad humana el ser un agente de salud significa muchas veces ofrecerse al otro que sufre, ya que la persona que sirve es parte de la medicina que sanará al otro. El contacto humano cálido y afectuoso, como lo vemos representado en Jesús en sus tantos encuentros con los enfermos y desamparados, nos modela un estilo inigualable de hacer medicina. Tal vez lo más difícil sea cuando nos corresponde enfrentar al enfermo con su propia muerte, o con su deformidad o con su enfermedad crónica e invalidante.

El libro de Job nos da luces acerca de la acción de los amigos de este en su intento de ayudarle. Sin duda que no fue fácil para estas tres personas enfrentar la tarea de consolar a su amigo. Es más, algo les falto ya que el mismo Job se encarga de hacérselo saber en el capítulo 16: “2Muchas veces he oído cosas como estas; Consoladores molestos sois todos vosotros. 3¿Tendrán fin las palabras vacías? ¿O qué te anima a responder? 4También yo podría hablar como vosotros, Si vuestra alma estuviera en lugar de la mía; Yo podría hilvanar contra vosotros palabras, Y sobre vosotros mover mi cabeza.5Pero yo os alentaría con mis palabras, Y la consolación de mis labios apaciguaría vuestro dolor.”

Es el propio enfermo quien nos recuerda que lo que desea no son palabras vacías, o justificaciones teológicas, sino que nos pide que nos pongamos en el lugar del otro, que seamos capaces de empatizar con el que sufre sin perder nuestro rol de ayudador. Es decir, se nos llama a ser capaces de alentar y consolar con las palabras y con los labios apaciguando de esta manera el dolor.

El mejor de ejemplo de esta actitud nos la da el “Siervo sufriente” que llevó nuestros dolores en la cruz. Con su vida, Jesús nos anima a que sirvamos con misericordia y amor al que sufre. La sociedad espera mucho de nosotros como agentes de salud, ya que las necesidades son urgentes. Es cierto, se necesitan medios económicos y tecnología, pero lo irreemplazable es nuestra actitud frente al dolor de los enfermos.

Dr. Jorge Sobarzo