¿Qué haría Lutero? Pensando la era digital como un reformador PDF   E-mail
Miércoles, 24 de Febrero de 2010 17:53

Imagine que está a mediados de los 1500 –70 años después que Gutenberg usará por primera vez su imprenta de tipo movibles para imprimir la Biblia. Más de 1.000 imprentas se han abierto en Europa. Martín Lutero ha traducido La Biblia al alemán y está desafiando a las autoridades de la Iglesia Católica con la salvación por gracia. La cultura occidental está en un punto de inflexión. Lutero y otros reformadores ven el poder de la nueva tecnología de los medios impresos, y se organizan para sacar provecho de ella. Podríamos seguir contando el resto de la historia; sin embargo la historia tiene el hábito de reinventarse.

Los medios de comunicación están cambiando el mundo de la misma forma, pero las Iglesias no están tomando la delantera en esta nueva era como lo hicieron los reformadores. Aunque individuos como Billy Graham y Oral Roberts usaron estas nuevas y poderosas herramientas para predicar el evangelio al mundo en escalas nunca antes imaginada predicando a miles de personas a través de la radio y la TV, la era digital trae nuevos desafíos.

Esta cambia el énfasis de la gran escala, de las apelaciones a las masas, al de intereses más focalizados y profundos. Este cambio requiere un estilo de liderazgo diferente, un tipo de infraestructura diferente, una estrategia diferente para preparar a la congregación para el ministerio, y un enfoque radical y diferente de las prioridades. Esto no significa, por supuesto, hacerlo de inmediato.

Ser digital, es más un cambio de mente, que competencia técnica. Valores tales como experimentación, pensamiento holístico, creación de redes –conceptos extraños para aquellos de nosotros que fuimos criados en el mundo racional, linear de la imprenta, o del brillante mundo de la televisión y la radio.

Comparto con muchos de los administradores de las iglesias para observar los cambios que están sucediendo en el mundo de los negocios. Y nos damos cuenta que nuestro mayor desafío es “estar muy ocupados” y nuestro enfoque en las necesidades inmediatas. Lamentablemente los administradores eclesiásticos que están atareados asegurándose que “el barco siga su curso”, y los pastores, inmersos en la preparación de su sermón dominical, pierden contacto con un mundo en permanente cambio.

Todos trabajan arduamente para cumplir su rol, pero hay poca oportunidad para explorar y asumir las implicancias de este mega cambio cultural. Por si fuera poco, este tipo de cambio no se puede aprender en una conferencia, o por la lectura de un libro, y por el deseo de los líderes, pues es totalmente contrario a como funcionaron las cosas en el pasado en el ambiente de la página impresa o de la radio y TV.

Así que, ¿cómo podemos ponernos al día sobre las nuevas reglas de la era digital? Recomiendo pensar en esto:

Los niveles de la tecnología digital han ampliado su campo de acción y fronteras globalmente. La ventaja la llevan las organizaciones ágiles, que trabajan en red, y están altamente cohesionadas. Las que tienen infraestructuras y jerarquías inmensas están en desventaja. Para entender más acerca de este concepto lean el libro de Thomas Friedman, “El mundo es Plano”. Ver resumen aquí.

Solo las grandes organizaciones pueden justificar el costo y distribución de contenidos impresos o radiales y televisivos. Pero con herramientas digitales y la Internet, una iglesia ahora puede duplicar o triplicar su alcance con relativamente bajos costos. Para entender más acerca de este potencial, lea el libro de Chris Anderson, “La cola larga”

Cambios rápidos y a gran escala a menudo crean un sentimiento de vértigo organizacional que lidera un enfoque interior que acelera el descenso. Para colmo, cada semana un nuevo libro o artículo anuncia la última innovación o cambio de regla. Sin un marco de referencia y perspectiva, es difícil escoger la estrategia correcta.

No se asuste. Este es un tiempo maravilloso y emocionante para la Iglesia. Si sólo podemos recordarnos a nosotros mismos como los reformadores abrazaron la nueva tecnología y una visión nueva del mundo, tendríamos la fuerza y confianza interior para adaptarnos y adoptar nuestra propia reforma digital.

Este comentario apareció originalmente en la revista “Tu Iglesia”, y fue escrito por Rex Miller.